Atender, contener, celebrar y llorar; este torbellino de tareas y emociones, a la que de modo reciente se sumó la esperanza, se suceden en jornadas laborales de hasta 14 horas diarias y atraviesan a Adela Sandoval, Karen Cabaña, Marcela Anglese y Carlos Piñavsky, integrantes del equipo sanitario que combate a la pandemia desde el hospital modular anexo al Hospital Provincial Isidoro Iriarte, en el partido bonaerense de Quilmes.

el año pasado, cuando la pandemia alcanzaba otro de sus picos y el temor a morir o ser vector de muerte ganaban por momentos a la alegría por cada recuperado que obtenía su alta, y este enero, mes en el cual completaron el esquema de inmunización provisto por la vacuna Sputnik V, una instancia que los aleja del temor pero los mantiene tan cuidadosos como el día cero de la pandemia. Estoy seguro que con la vacuna, con distancia social, con uso de barbijo y con lavado de manos antes de la primavera vamos a ver derrotado al coronavirus”, señala Juan Manuel Fragomeno, médico y director ejecutivo del hospital modular, quien confiesa, sin embargo, el “enorme vacío” que él y sus compañeros sienten por “la gente cercana que hemos visto caer” por causa de la pandemia.

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Cómo viven la campaña de vacunación los trabajadores de la salud