Nadie le podrá reprochar al economista norteamericano Steve Hanke su falta de coherencia: desde hace 30 años viene predicando que la Argentina debe dolarizar su economía en forma total y legal.

El profesor de 77 años, que enseña en la Universidad Johns Hopkins, dijo en diálogo  desde su casa en Baltimore que el país además debe adoptar una regla fiscal muy estricta que le impida aumentar impuestos o el gasto público sin una mayoría especial en el Congreso.

– ¿Por qué cree que la dolarización es la mejor solución para la economía argentina, cuando el principal problema es su déficit fiscal?-Esa es precisamente la razón por la que la dolarización es la mejor solución. El problema en la Argentina siempre ha sido fiscal. Y el combustible para ese problema es el Banco Central de la Argentina. Así que hay que ponerle un corsé muy estricto porque, de lo contrario, seguirá financiando el déficit fiscal y habrá nuevas crisis recurrentes cada 10 años. Y también debe haber un gran límite en el presupuesto. El peso argentino debería haber sido colocado como una pieza de museo tiempo atrás.

¿Comparte el diagnóstico de algunos analistas que prevén que puede haber una hiperinflación?

-Tal vez, pero la hiperinflación es muy rara. La Argentina tuvo una entre 1989 y 1990 y ahora la inflación no oficial de alta frecuencia es del 5% mensual. Y debería subir al 15% por mes para disparar una situación de hiperinflación; falta mucho. Pero el problema es la cantidad de crecimiento del dinero circulante, que crece al 15 por ciento anual.

-Usted sostiene que la dolarización funciona bien en 30 países. ¿Alguno de ellos tiene características similares a la Argentina?

-Sí, hay muchos países parecidos. En el caso de América Latina el ejemplo es Ecuador, donde fui asesor del gobierno cuando dolarizó. Allá lo que pasó es que hubo un corsé fiscal muy importante al principio porque el Banco Central no podía prestarle al gobierno, pero hubo un pequeño problema, el mismo problema que Argentina, que Rafael Correa fue el presidente y él es como los peronistas de izquierda, un socialista, que hizo todos los trucos para gastar más. Y eso llevó a un default en ese país. Así que en países como Ecuador o Argentina se necesita la dolarización y un

corsé fiscal. De hecho, Correa quería ser como Chávez, pero no pudo por la dolarización. ¿Cuál es la regla fiscal? No más impuestos ni aumento del gasto si no hay una mayoría especial en el Congreso. Eso significa que los gastos del gobierno estarán bajo control. Si se controla eso, se controlará el problema fiscal. Así que aconsejaría a la Argentina tener una regla fiscal con una mayoría del 66% en el Congreso.

-A fines de los 90 la convertibilidad falló en el país y ahora usted insiste en que hay que profundizar en esa dirección. ¿No cree que aquella experiencia fue suficiente como para evitar otro sistema de tipo de cambio no flexible?

-La Argentina tuvo un sistema en los 90 que permitió mucha discrecionalidad. En ese momento yo dije que la Argentina debía abolir su Banco Central. Así que aquella experiencia no es comparable, porque no tenía ni dolarización ni una regla fiscal estricta, sino bastante flexible. Ahora, sí se necesita una convertibilidad ortodoxa o una dolarización, pero prefiero la segunda por los trucos que aplican los políticos en la Argentina.

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