Gabriel Giovanardi, que trabaja en el hospital de Trauma de Pablo Nogués, ya ofreció tres transfusiones para ayudar a pacientes de Covid-19.

Gabriel Giovanardi (27), médico residente del Hospital de Trauma de Malvinas Argentinas, se curó de coronavirus, volvió a trabajar y donó tres veces plasma.
Después de una larga jornada combatiendo en primera línea al coronavirus​ dentro del Hospital de Trauma Abete, de Malvinas Argentinas, Gabriel Giovanardi pasó por el sector de Hematología para donar sangre.
La diferencia entre Gabriel y otros dadores es que él se había recuperado de coronavirus. Se contagió al regresar de sus vacaciones en República Dominicana, y cursó la enfermedad sin grandes complicaciones. Por eso cuando lo contó, en la extracción, los hematólogos le preguntaron si estaba dispuesto también a donar plasma.

“A los pocos días me contactaron para ser donante voluntario. Hice la titulación de los anticuerpos para ver si tenía los niveles suficientes y fui tres veces para hacer la transfusion al Hospital Vicente López de General Rodríguez”, relata.

Es que su caso es uno de los pocos que se consideran “superdonantes“, porque por los anticuerpos que generan y la composición de su organismo, pueden dar plasma varias veces y ayudar a una mayor cantidad de enfermos de Covid-19.

Con 27 años, Gabriel ya puede contar que contrajo la pandemia que tiene en vilo al mundo entero, la superó, volvió a trabajar al mayor hospital público de Malvinas y fue el primero en donar plasma entre los trabajadores del centro de salud de Pablo Nogués.

Recostado en una camilla, los especialistas en Hemoterapia le colocan las agujas en el brazo. Mientras los equipos succiona un litro de plasma (que puede describirse como la parte líquida de la sangre), no siente dolor ni molestia.

“Si bien es un tratamiento en estudio y no es la cura, la experiencia es positiva. Los pacientes ven mejorías”, reflexiona, quien fue presentado como superdonante en las redes sociales del Municipio de Malvinas Argentinas.

Gabriel Giovanardi cuenta a Activa cómo fue atravesar la enfermedad que más incertidumbre causa en la actualidad, y que en nuestro país amenaza con saturar los hospitales y clínicas de las zonas más afectadas, en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

De regreso en su casa de San Miguel​, tras haber pasado unos días en las playas de República Dominicana con su hermana y su madre, comenzó a sentir dolores corporales y fiebre.

“Ya estaba impuesta la cuarentena obligatoria, entonces no me presenté en el hospital. Llamé al SAME para que me hicieran un hisopado y así me informaron que había dado positivo“, relata.

Después de dos semanas con malestar general –pero sin afecciones respiratorias– la esperanza del alta médica llegó con un hisopado positivo. “Fue un alivio. Mi familia estaba asustada. Además, estaba feliz de poder volver a trabajar”, dice. Pero la ilusión se derrumbó cuando otro hisopado volvió a dar positivo.

Fue después de un mes entero y dos tests con resultados negativos que recibió el alta médica y retomó sus actividades asistenciales en el Abete. Sus colegas lo ayudaron a adaptarse a las nuevas dinámicas de prevención.

La emoción de Gabriel Giovanardi se nota en su voz. Ya logró donar su plasma de convalenciente tres veces y desea volver a hacerlo, pero para eso deberá esperar 25 días más. “Es muy lindo saber que así pude ayudar a otro. Aliento al que pueda para que lo haga“, dice.

 

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