Mucho más que los títulos que ganó como director técnico con equipos como Rosario Central o Ferrocarril Oeste o con los que estuvo al borde de hacerlo, como Gimnasia y Esgrima La Plata, Carlos Timoteo Griguol, también con una extensa carrera como jugador, será mucho más recordado por su docencia y por su obsesión por haber enriquecido tácticamente al deporte argentino.

El emblema del fútbol nacional murió este jueves, según confirmó su yerno, el ex jugador Víctor Marchesini: “Se nos fue Timo. Gracias por todo viejito, imposible no tenerte presente minuto a minuto. Te voy a extrañar”. Llevaba varios días internado con un delicado estado de salud producto de un cuadro con múltiples factores, entre los que se le sumó el contagio de coronavirus a mediados de abril que derivó en una complicación pulmonar.

Griguol, más conocido como “Timoteo”, “El Viejo” o “El Maestro”, nació en la ciudad de Las Palmas, provincia de Córdoba, el 4 de setiembre de 1934. Único varón de la familia, con dos hermanas, su padre, Carlos, había sido fundador del club “Córdoba” donde comenzó a practicar fútbol desde muy joven, al mismo tiempo que se dedicó a tareas campestres y eso fue lo que seguramente le generó siempre un afecto especial por el cuidado del césped tanto en las canchas principales como en las de entrenamiento.

Sus inicios fueron en Atlanta, donde debutó en 1957, en 1959 formó parte de la selección argentina que ganó el torneo sudamericano (hoy Copa América) de 1959 en Buenos Aires, y en 1960 consiguió el único título profesional del club, al ganar la Copa Suecia, que había comenzado a disputarse en 1958, jugando como volante central en una recordada línea media junto con Norberto Desanzo Rodolfo Carlos Betinotti, en un plantel dirigido por Victorio Spinetto, que contaba con Luis Artime Osvaldo Zubeldía

Fue en los tiempos de Atlanta que forjó amistad con sus compañeros de pensión Artime y Hugo Orlando Gatti, y también en ese club, en el ámbito del basquetbol, conoció a León Najnudel, luego trascendente entrenador y uno de los ideadores de la Liga Nacional en los años ochenta, y de quien tomó muchos aspectos del juego para llevarlos al fútbol de forma innovadora. También jugaba al basquetbol en esa entidad su esposa Betty, con la que tiene cuatro hijas, Mariana (casada con el ex jugador de River Plate y Ferro Gustavo Perrone), Karina (casada con el también ex jugador de Ferro y Boca Víctor Marchesini), Tamara y Carla.

En 1966 pasó a Rosario Central, donde jugó hasta su retiro en 1969, con 392 partidos jugados. En 1968, ya en el final de su carrera, era considerado la mano derecha del DT Miguel Ignomiriello y no fue sorpresa que pasara a dirigir las divisiones inferiores hasta que en 1971 dirigió a la Primera en forma interina (ese año, Rosario Central fue campeón del Nacional con Ángel Labruna como DT) y en el Metropolitano de 1973 tomó definitivamente el cargo reemplazando a Angel Tulio Zof y fue campeón en el torneo Nacional siguiente con el recordado equipo de “Los Picapiedras”.

En 1974, siempre con su dirección técnica, Rosario Central fue subcampeón en los dos torneos, en el Metropolitano, de Newells Old Boys, y en el Nacional, de San Lorenzo de Almagro, aunque el 30 de diciembre venció a su clásico rival 2-0 en la final del Torneo Argentino que daba una plaza para la Copa Libertadores 1975 (ya había jugado la de 1974), con goles de Mario Kempes Roberto Cabral, el día que se despidió del fútbol Aldo Pedro Poy (era lo que es hoy la Liguilla Prelibertadores y también participó San Lorenzo). En esa Copa Libertadores llegó a semifinales, donde integró el grupo con Independiente (luego campeón) y Cruzeiro (ganaría el título en 1976).

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El fútbol argentino llora a uno de sus grandes maestros: murió Carlos Timoteo Griguol