Una familia de cuatro integrantes de la Ciudad de Buenos Aires necesitó en mayo de ingresos de por lo menos $63.289,37 para no estar en situación de pobreza, $33.617,34 para no caer en condiciones de indigencia y un mínimo de $96.994,69 para ser considerada de clase media.

Los datos fueron dados a conocer este miércoles por la Dirección General de Estadística y Censos porteña, en un informe que no tiene en cuenta para la medición de los recursos el pago del alquiler de la vivienda ni los gastos de expensas comunes, por no ser gastos de consumo.

La medición de los incrementos mostró una particularidad, debido a que respecto a abril los gastos de clase media fueron los que más aumentaron y los de la indigencia se ubicaron en el otro extremo, pero en la evolución interanual la situación fue la inversa, con mayores aumentos para las familias indigentes.

Al respecto, los gastos de una familia en situación de indigencia aumentaron en mayo 2,50%, los de pobreza 2,77% y los de clase media 3,32%, en tanto en el acumulado de los últimos doce meses los incrementos fueron de 51,65%, 45,92% y 42,90%, respectivamente.

A diferencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que sólo considera a la pobreza y la indigencia, la DGEyC tiene en su clasificación a seis estratos sociales. En la medición correspondiente a mayo los parámetros para delimitar a cada uno son los siguientes:

Para estar en condiciones de indigencia, se requirieron ingresos de hasta $33.617,33.

El estrato de pobreza no indigente necesitó recursos de $33.617,34 hasta $63.289,36.

Los no pobres vulnerables se ubicaron dentro del rango de $63.289,37 a $77.595,74.

El sector medio frágil estuvo entre los $77.595,74 y los $96.994,68.

La clase media estuvo comprendida entre ingreso de $96.994,69 y $310.382,99, monto a partir del que revisten los denominados sectores acomodados.

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Hacen falta .289 para no caer en la pobreza